Nos dedicamos a implantar IA en pymes, y precisamente por eso creemos que conviene decir cuándo no tiene sentido. Automatizar lo que no toca sale caro y genera desconfianza en la tecnología. Estos son cinco casos en los que recomendamos no empezar por la IA.
Si cada persona hace una tarea de una manera distinta, la IA automatizará el desorden. Primero hay que definir cómo se hace; después, automatizarlo.
Automatizar algo que se hace una vez al mes rara vez compensa el esfuerzo de ponerlo en marcha y mantenerlo. El retorno está en las tareas que se repiten a diario o cada semana.
Hay conversaciones que deben seguir siendo humanas: una mala noticia, una negociación delicada, un cliente enfadado. Un buen asistente de IA sabe pasar la llamada a la persona adecuada en esos casos.
Seleccionar personal, conceder o denegar un servicio importante... Son usos que el Reglamento europeo de IA considera de alto riesgo, con obligaciones exigentes. Para una pyme, lo prudente es que la IA ayude, pero que decida una persona.
Un copiloto interno o un asistente necesitan información de tu negocio para responder bien. Si no existe por escrito, el primer paso es recopilarla; si no, la IA responderá de forma genérica.
Si dudas de si tu caso encaja, en QuantumPYME te lo decimos con franqueza en una consultoría inicial gratuita, aunque la respuesta sea que todavía no te conviene.
Cuéntanos qué te está costando más tiempo o qué te gustaría automatizar. Te respondemos con una consultoría inicial, sin coste ni compromiso.